Gaiden KNY Unofficial: Shinobu x Tomioka, por ChatGPT.

 El otro día le pedí a ChatGPT que me creara una historia paralela entre Shinobu y Tomioka, del universo de Kimetsu no Yaiba

Este fue el resultado. Que lo disfruten



En una línea de tiempo alterna a los eventos de Demon Slayer, la relación entre Shinobu Kocho y Giyu Tomioka toma un giro inesperado. En lugar de la dinámica distante y fría que caracterizó su relación, surge una conexión más profunda y emocional, oculta entre las sombras de la guerra contra los demonios.

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Un encuentro inesperado

Todo comenzó en una noche tranquila después de una misión particularmente difícil. El Cuerpo de Exterminio de Demonios había sufrido grandes pérdidas, y Shinobu, acostumbrada a ocultar su dolor tras una sonrisa, se encontraba sentada en la orilla de un río, mirando las estrellas en busca de consuelo. Fue entonces cuando Giyu Tomioka, conocido por su introversión y su silencio, apareció inesperadamente.


"Creí que preferías la soledad," comentó Shinobu, sin volverse a mirarlo, pero sintiendo su presencia detrás de ella.


Giyu, con su típica seriedad, se sentó a su lado sin decir una palabra. Durante unos minutos, compartieron un silencio incómodo, pero Shinobu sabía que Giyu no estaba allí por casualidad. Había algo en él esa noche, una inquietud que no podía ignorar.


"Es difícil continuar cuando ves caer a tantos compañeros," confesó Shinobu, rompiendo el silencio, dejando entrever su dolor detrás de la máscara de serenidad que siempre mostraba.


Giyu, aún mirando el río, asintió. "No somos diferentes a ellos. En cualquier momento, podríamos caer también."


Las palabras de Giyu fueron inesperadamente sinceras, lo que sorprendió a Shinobu. Ella nunca lo había visto hablar tan abiertamente sobre la muerte o su miedo al futuro. Esa honestidad cruda la desarmó.


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Un romance bajo las sombras


Con el pasar de los días, Shinobu y Giyu comenzaron a encontrarse cada vez más, siempre en momentos furtivos y alejados de las miradas del resto del cuerpo. A pesar de que ambos sabían que estaban inmersos en una guerra sin final predecible, esos momentos robados les brindaban un respiro, un pequeño refugio donde podían permitirse bajar la guardia.


Los encuentros eran cortos, pero intensos. Shinobu encontraba en Giyu una calma que le permitía ser vulnerable, algo que no había sentido desde la muerte de su hermana. Por su parte, Giyu se sentía atraído por la fuerza interna de Shinobu, su capacidad para soportar el dolor sin quebrarse, algo que él mismo había luchado por lograr durante tanto tiempo.


Una noche, después de un enfrentamiento contra una luna creciente particularmente brutal, ambos quedaron heridos. Se refugiaron en una cueva para descansar y tratar sus heridas. Mientras Shinobu cuidaba de una cortada profunda en el brazo de Giyu, el silencio entre ellos se cargó de tensión.


"Siempre eres tan frío... pero puedo ver que no es todo lo que eres," dijo Shinobu en voz baja, sus manos trabajando con delicadeza sobre la piel de Giyu.


Giyu la miró fijamente, como si luchara por encontrar las palabras adecuadas. Finalmente, habló. "No soy bueno mostrando lo que siento... pero contigo es diferente."


Shinobu levantó la vista, sorprendida por la confesión. La distancia que siempre había sentido entre ambos se desvaneció en ese instante. Antes de que pudiera procesar sus propias emociones, Giyu se inclinó y, en un gesto impulsivo, la besó. Fue un beso rápido, casi tímido, pero lleno de la intensidad que ambos habían estado conteniendo durante tanto tiempo.


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La inevitabilidad del destino


A pesar de lo que empezaba a crecer entre ellos, ambos sabían que su relación no tenía futuro en medio de una guerra. No podían permitirse el lujo de distracciones cuando había tanto en juego. Aun así, seguían encontrándose, aferrándose a esos momentos de felicidad efímera en medio del caos.


En el fondo, Shinobu sabía que su destino ya estaba sellado: su deseo de vengar a su hermana la llevaría a enfrentarse a los demonios más poderosos, sin importar el precio. Giyu, por su parte, sentía la carga del deber en sus hombros. Sabía que, si el amor florecía entre ellos, podría poner en peligro su misión y la vida de aquellos que debían proteger.


En una noche oscura, después de uno de esos encuentros fugaces, Shinobu le dijo suavemente: "Giyu, sabes que esto no puede durar. Pero lo que compartimos, por más breve que sea, es algo que nunca olvidaré."


Giyu la miró con una intensidad que rara vez mostraba. "Tampoco lo olvidaré, Shinobu."


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Un amor eterno


Finalmente, el destino los alcanzó en el campo de batalla. Durante la confrontación final con las lunas superiores, Shinobu decidió enfrentarse a Doma, el demonio que había matado a su hermana, sabiendo que era su última oportunidad de vengarla, pero también consciente de que no saldría con vida.


Giyu, luchando contra su propia batalla, sintió el peso de la decisión de Shinobu en el momento en que la vio enfrentarse a su enemigo. Quiso correr hacia ella, pero el caos de la batalla lo mantuvo apartado.


Cuando todo terminó, y la luna se había retirado del cielo, Giyu encontró el lugar donde Shinobu había caído. A pesar de la devastación y la pérdida, la recordaría siempre no solo como una compañera en la lucha, sino como la mujer que había tocado su corazón en los momentos más oscuros.


Shinobu y Giyu compartieron un amor fugaz, nacido en la tragedia y la guerra, pero marcado por la intensidad de lo que pudo haber sido en otra vida. Aunque el tiempo no estuvo a su favor, el recuerdo de su amor perduró, oculto en los corazones de quienes supieron ver más allá del deber.


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